Blog de Sanatana Dharma

Entendemos la comunicación, como el encuentro en lo común

¡Tú eres un místico!

Esta exclamación es lo que escuché, medio en broma medio en serio, hace pocas fechas cuando en un grupo de amigos conversábamos sobre el “paso del tiempo”. MISTICO GANDALFYo contesté: claro que soy un místico, no se puede ser otra cosa, así que me pidieron aclaraciones sobre semejante afirmación.

 El diccionario nos revela que la palabra “místico”, en una de sus acepciones, significa “que incluye misterio o razón oculta”.  Si ponemos atención en nosotros mismos, veremos que aquello que no se ve, que es intangible y que sin duda, “incluye misterio”, marca nuestra vida para bien o para mal; me refiero a lo pensado y lo sentido, dos conceptos inabarcables de importancia capital para nuestro devenir en el mundo, ya que según el enfoque  que demos a nuestros pensamientos y la gestión que hagamos de las emociones, nuestra vida tomará una dirección u otra.

 Además de la mística que encierran estos dos términos (pensamiento y emoción) existe una Mística mayor, que es la que encierra la propia Vida tal y  como se manifiesta y que es a la que yo me refería en mayor medida, aunque a veces no nos guste y ni siquiera seamos capaces de entender el porqué y el para qué de lo que sucede. Quizás debamos mirar al misterio creativo de una voluntad mayor que la nuestra, con confianza y entrega. ¿Y esto cómo se hace, cómo nos abandonamos, cómo nos entregamos a la Vida?

  Puede que debamos aceptar que vivir supone avanzar sin saber, sin tener garantías, a veces es caminar hacia una oscuridad que desconocemos; que honrar y asentir a la realidad significa saber que solo poseemos el latido de cada instante y que somos nosotros los que palpitamos en ese presente continuo,  que no hay que perseguir nada y que el gran reto es rendirnos al misterio del Vivir, con sus bondades y sus inclemencias.

 Esta forma de entender la vida y la incertidumbre que encierra nos lleva a una paradoja…y es que crecemos y a la vez empequeñecemos. Crece lo que de verdad soy y se reducen los automatismos de la personalidad; parece algo contradictorio pero cuando reconocemos nuestra vulnerabilidad y nos plegamos ante la fuerza del Vivir, ganamos también en disponibilidad ante lo que los acontecimientos nos proponen, nos volvemos más flexibles, creativos, alegres, ligeros... 

 Decir sí a la realidad tal y como se manifiesta, forma parte de esa humildad (postrarse, empequeñecer) sin por ello dejar de comprometernos para que esa misma realidad se materialice en lo que queremos o necesitamos, siempre que sea legítimo y posible. Y es ahí donde crecemos, al forjar con intención, voluntad y acción esa misma realidad. Cuando trabajamos con lo que hay, con lo que es real para transformarlo o para aceptarlo según corresponda, nos adueñamos de nosotros mismos, dando lo que tenemos para ofrecer y tomando lo que nos corresponde por derecho  propio.

  Por último y como guiño a la mística,  dejo aquí una pregunta para que cada cual la conteste, si así lo desea… ¿somos nosotros los que vivimos o es la vida manifestándose a través de nosotros?

Aditya

 

Nada es lo que parece
La autorrealización como servicio
 

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Sábado, 07 Diciembre 2019