Blog de Sanatana Dharma

Entendemos la comunicación, como el encuentro en lo común

"Todos los días sale el sol"

Ya.

Pero todos los días.

TODOS los días.

solEXACTAMENTE a la hora prevista en el telediario de la noche anterior y la de hace un mes y más allá.

No estoy tratando de imitar uno de esos best sellers de auto ayuda que en estos tiempos de crisis se amontonan en las estanterías de las librerías. Cada cual con su mensaje más o menos acertado, más o menos reconfortante, más o menos hermético...

No no, estoy diciendo que TODOS los días sale el sol.

Que Venus arranca directo cuando le toca, que Saturno cada 28 años cumple una vuelta por las constelaciones. Que la conjunción Júpiter Mercurio se prevé con años de antelación, como todas.

¿Y?

¿No sería ese el más fascinante, más alucinante mensaje del Universo?

Parémonos a pensar, en la frontera entre nuestra mente que razona, que comprueba datos y nuestra mente que se maravilla y se arrodilla delante semejante magia.

Si a alguien le hiciera falta pruebas de lo increíble, alucinadamente ordenado que está el Universo, aquí la tiene. Una entre miles.

Todo encima de nuestras cabezas, en la inmensidad del cielo está perfectamente organizado. Los planetas nunca se chocan entre sí.sale el sol El sol hace su función, siempre cuando y donde le toca. La luna, qué decir de la luna... Siempre dispuesta a regalarnos mágicas noches, eso sí, cuando toca.

 

¿Cómo entonces podríamos un segundo aventurarnos a imaginar que todos estos actores de nuestras pequeñas vidas están colocados sin plan? ¿Cómo obviar la inevitable existencia de un gran poder planificador, organizador? De un supremo director de orquesta de la sinfonía del mundo...

 

Como es arriba es abajo...

Inevitable, mírate... Abajo como arriba, en tu cuerpo físico como en el cielo, orden.

Impecable orden.

De la cuna a la tumba, orden.

Las células cumplen su función, día tras día, los ciclos en nosotros se cumplen sin rechistar, queramos o no, lo hacen. ¿Tu corazón? Previsible. ¿Tus neuronas? Cumpliendo su función. ¿Tu sangre? ¿Acaso algún día se ha equivocado de sentido al salir de tu corazón? Un cuerpo físico sano, cuidado, en bruto, es la más maravillosa obra de ingeniería que jamás se fabricará, por muy ingenieros que nos pongamos. Jamás.

Aquí otra vez el director de orquesta, magistral, sublime.

Divino.

Todo está perfectamente ordenado. Todo está donde tiene que estar cuando tiene que estarlo.

Arriba y abajo. Fuera y dentro. Impecable, abrumador, inmenso.

Divino.

¿Y ahora? Dicho esto... Aceptado esto, admirado este orden... ¿Cómo podríamos un instante aceptar la posibilidad de la intervención de un hipotético poder llamado “casualidad”, “suerte”, “azar”...?

¿Vemos lo increíblemente absurdo que sería entrever la posibilidad de un caos imprevisible en este universo del calibre de un reloj suizo?

Opino que no. Vosotros decidiréis. No me creáis por supuesto, faltaría más.

No hay casualidad en nuestras vidas. Ninguna en absoluto.

Todo lo que encuentro en mi caminar, desde la brisa de la mañana en mi cara hasta la pérdida más trágica de mi vida responde a un plan.

Perfecto. Orquestado con Divina maestría.

orden cosmicoPara mí, para lo que Soy. Para que alcance la suprema meta etapa tras etapa.

En ese maravilloso camino que llamamos Vida y Vidas, el director de orquesta me ha escrito mi partitura.

La mía propia, solo mía. Me toca rendirme antes sus acordes, maravillarme con su armonía, proponer los cambios que estime convenientes, sabiendo que aun así volveré sí o sí a la partitura original.

Mi papel en esta vida y las siguientes es observar el ritmo de la partitura, tocar los acordes le gusten o no a mi personaje, y sobre todo, sobre todo...

Bailar al ritmo de mi partitura sin adelantarlo ni retrasarlo.

Todo está perfectamente ordenado. Divinamente ordenado.

Un día leí de Facundo Cabral que Dios me ama tanto que si tuviera una nevera tendría mi foto pegada en la puerta...

Años después lo veo, el director de orquesta tiene mi partitura particular escrita en su atril. Me queda bailarla arrodillándome de agradecimiento por el don de vivir la vida que me ha regalado.

Y ayudar a todos los Seres presentes en mi partitura a sentir la suya, su ritmo y sus acordes. La armonía del Dharma, la armonía perfecta de lo divino.

Om Shanti, ¡a bailar!

¡Y mañana sale el sol, prometido! Divina promesa...

Muktakesi

Abril 2017

 

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Comentarios 1

KAPIL en Lunes, 24 Abril 2017 10:34

Chapeau!

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