Blog de Sanatana Dharma

Entendemos la comunicación, como el encuentro en lo común

Pisando la manguera...

…Había una vez, una bien intencionada persona que quería regar las plantas de su manguerajardín. Cuando cogió la manguera para echar agua sobre sus plantas y abrió la boquilla, vio, con sorpresa, que no salía agua… No entendía por qué, si todo lo había hecho bien. Desenrolló la manguera, la puso en el grifo del jardín, abrió el grifo…, pero no salía agua. Empezó a llamar al vecino para que le ayudase con un poco de agua, y este, aunque fuera porque le dejara en paz, le acercó un cubo de agua. Otros que paseaban por las cercanías, apresuraron el paso, no fuera que le pidieran ayuda también… Incluso hubo quien empezó a protestar contra el gobierno municipal, la administración y todos los funcionarios porque no le llegaba el agua al “pobre” vecino. Y qué decir de los que viendo que tenía un jardín que regar y ellos no “poseían” nada, reconcomidos por la envidia, no hicieron más que maldecir la suerte de los que tenían más que ellos…

 

Al rato, vio nuestra “pobre” persona, quepasaba por allí un anciano con paso tranquilo al que le llamó para que le ayudara en “su” problema. Se acercó al jardín, miró y le dijo: levanta el pie! Al momento brotó agua por la manguera y pudo, con mayor sorpresa aún, regar por fin sus plantas…

 

Cuántas veces nos “creamos” nosotros mismos nuestros problemas y no nos damos cuenta de ello. Cuántas veces hemos ayudado para que nos dejen en paz, o nos hemos escaqueado. Cuántas veces hemos lanzado todo tipo de improperios contra todo sin saber si quiera qué es lo que está pasando, o nos hemos vuelto contra aquellos que tienen más “suerte” que nosotros…

 

Ahora, traslada todo esto a cualquier situación de la vida, mira cómo nos identificamos en cualquiera de estos personajes en cualquier situación o  suceso de la vida. Cómo nos ponemos del lado de uno o de otro de los personajes de este pequeño cuento y nos identificamos con ese personaje (que también está dentro de uno mismo).

 

Somos gregarios, necesitamos identificarnos con algún grupo, con una manera de ser, de vivir las experiencias. Desde el momento que venimos al mundo, necesitamos de los demás para sobrevivir. Somos dependientes y muy vulnerables, de manera que el sentido de PERTENENCIA se hace cuestión de vida o muerte, cuestión de sobrevivir. Y en esa necesidad de pertenencia, de identificarnos con los demás, llegamos a desarrollar rápidamente el victimismo, sentirnos víctimas, identificados con aquel al que algo malo le pasa. Esa victimización que desarrollamos por empatía, viene alimentada por nuestra sensación de NO VALER, de ser menos, incluso merecernos “todo lo malo”…PISANDO LA MANGUERA 2

 

Todo ello motivado por el desconocimiento de lo que REALMENTE SOMOS todos y cada uno de nosotros. Eso que en la Ciencia del Yoga se llama “Conocimiento de Sí Mismo”, y que se refiere a lo REAL que hay en nosotros, el Atman, la Verdad, el SER. Confundidos y atrapados en la no-verdad, identificados con nuestras mezquindades, la vida se torna gris, triste, con el escaso aliciente del pataleo, de la protesta, de la queja que no construye nada. Bueno, sí, una fosa cada vez más honda donde te entierras en vida…

 

Sal de ahí, levanta el pie, date cuenta de lo que estás haciendo con tu vida (y las de los demás…) y riega con alegría las obras de tu vida, como si se tratara de flores con las que deleitas el paso de los demás por la suya. Medita, (aprende a hacerlo), respira (aprende a hacerlo), VIVE!, y si tienes la suerte, el buen karma, o lo que quieras pensar, de estar conectado a un Maestro, absorbe sus Enseñanzas y riega tu jardín con esa AGUA DE VIDA…

 

Gracias Madhava, OM NAMO NARAYANAYA.

 

 

Kailas

 

El Bhagavad Gita y Manu Chao
La edición de uno mismo
 

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Lunes, 27 Septiembre 2021