Blog de Sanatana Dharma

Entendemos la comunicación, como el encuentro en lo común

Mi felicidad a subasta

Felicidad¿Te has parado a pensar en manos de qué y de quién depositas tu felicidad?

¿Te atreves a hacerlo?... Mirar y escuchar qué circunstancias deben ocurrir de una determinada manera para que te sientas bien, qué personas deben comportarse de una determinada forma para que no te sientas mal.


 

¿Y si te pregunto si estás dispuesto a ser feliz suceda lo que suceda?... ¿Puedes escuchar esas situaciones en las que crees que no podrías ser feliz?

Mi felicidad en manos de algo externo… ¿en qué situación me coloca esto?... Por de pronto parece que habla de dependencia, ¿no?  ¨Dependiendo de tal o de cual, podré ser feliz… o no”

Y si todo lo externo sucediera de acuerdo con mis expectativas… ¿Sería feliz?... Y si la expectativa se cumple, ¿cuánto dura?.. Parece que lo externo, circunstancias y personas, nunca se van a ajustar a unas expectativas… y si en algún caso lo hacen, nunca van a permanecer el tiempo suficiente... Y me siento infeliz si no se cumple lo que espero e infeliz por el miedo a perderlo si se cumple.

¿Está ahí la felicidad? ¿Es posible que la fuente de mi felicidad resida fuera de mí?

Pretender que suceda lo que deseo… ¿No suena esto a pretender controlar la vida?.. ¿Es esto posible?... ¿Quién soy yo para poder hacer esto?... ¿Acaso he creado yo la vida?... ¿O esta me ha creado a mí?… 

¿No residirá en ella la sabiduría?... ¿No se tratará de dejar que se exprese?... La vida es movimiento, esta es su naturaleza. Adaptarme, fluir en ese movimiento… ¿No suena más liviano, no transmite más felicidad, que querer controlar y pretender que la vida se ajuste a lo que yo creo que me va a hacer feliz?

Ahí donde deposito mi felicidad, a esa circunstancia o persona que doy el poder de hacerme sentir bien o mal, me apego… Así me apego a cosas pasadas que añoro, a cosas futuras que espero, a cosas materiales, a personas, al resultado de mi acción…  a mi historia personal.

Y el apego es falta de libertad… No soy libre frente a lo que estoy apegado, porque según sea, suceda o se exprese, estaré bien o mal… Y  a aquello o aquél al que me apego, estoy quitándole libertad… ¿Te has parado a observar esto?

Y con todo esto, experimento el sufrimiento.

¿Viste la cadena?... Aquello en lo que deposito mi felicidad, aquello a lo que me apego… Aquello a lo que me apego, eso que me quita libertad y a lo que quito libertad… Ahí donde pierdo libertad, ahí sufro.

A eso a lo que me apego le estoy dando un poder sobre mí… Nada menos que el de hacerme sentir bien o mal… No es que tenga ese poder, soy yo quien se lo doy.

Hay situaciones duras, dolorosas, difíciles que me afectan… No se trata de no sentir, de no vivir… más bien lo contrario… Pero a ello tengo yo la posibilidad de añadirle drama, sufrimiento, o no… Y la llave es la capacidad de aceptarlo o de rechazarlo. La aceptación me salva del drama, me da la posibilidad de ponerme en paz con lo ocurrido, con lo que siento… Le quita el poder sobre mi bienestar. Puedo estar en paz, ser feliz, mientras vivo experiencias difíciles y dolorosas.

Si no hay aceptación, hay rechazo a lo que ocurre… Y con ello le doy poder para hacerme sufrir… Y le echo la culpa a la situación, a la persona, cuando soy yo el que lo está creando con mi rechazo, con mi creencia de que no puedo estar bien si eso suceda así, si esa persona se comporta así.

El rechazo lo sostiene el miedo… El amor sostiene la aceptación. Así puedo vivir con y desde el miedo o el amor.

Y aquí viene la gran oportunidad que acompaña a todo sufrimiento, a toda infelicidad, a toda tensión o conflicto que pueda vivir.

Ahí donde me siento mal, donde sufro… ante aquello oaquél ante el que me vivo en conflicto… está la vida queriéndome mostrar algo a lo que estoy dando poder sobre mi bienestar, algo a lo que estoy apegado, algo que ante lo que no soy libre y a lo que no estoy dando libertad.

La oportunidad está en dejar de responsabilizar a la vida, al gobierno, al banco, al vecino, al jefe, a la pareja o a la suegra de lo que siento.. y hacerme responsable… aceptar.. y con ello cortar el juicio y activar la conciencia… Ponerme delante de ello… sentirlo, dejar que me cuente y experimentar la paz que surge al hacerlo.Viaje sanador en el que puedo llegar a la raíz, en algunos casos a tocar la herida inconsciente que en mí genera ese sentir… Posibilidad de abrazar, de sanar, de canalizar, de liberar… liberarme

Posibilidad de que cuando vuelva a suceder el mismo estímulo, mi sentir ya sea diferente… Perdonar, per-donar, ir más allá de la ira, de la culpa… perdonarme… para transformar, trans-formar, traspasar y transcender la forma, transformarme.

Bendito conflicto que me muestras aquello a lo que estoy dando poder, aquello en lo que deposito mi felicidad… Bendita apertura a recibirte y que me enseñes… Bendito regalo que me permite volver a casa y experimentar la fuente de bienestar, de plenitud que reside en mi… Bendito espacio que habito en mi, espacio y silencio que soy, donde experimento que nada externo puede dañarme… porque me vivo completo en mí.

Nandana

 

 

El enano saltarín
La práctica de la meditación
 

Comentarios

No hay comentarios por el momento. Se el primero en enviar un comentario.
¿Ya està registrado? Ingresa Aquí
Invitado
Domingo, 16 Diciembre 2018
Si desea registrarse, por favor rellene los campos de nombre de usuario y nombre.