Blog de Sanatana Dharma

Entendemos la comunicación, como el encuentro en lo común

La edición de uno mismo

 

Hace unos días pude observar cómo un joven de unos 17 o 18 años ponía toda su atención en la pantalla de su teléfono móvil y trabajaba afanosamente sobre una foto de sí mismo, aplicando filtros y toda clase de mejoras hasta que quedó a su gusto, hasta que consiguió la mejor versión posible de su propia imagen.  

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Inmediatamente después, buscó frases en google que pudieran parecer sugerentes en relación con la imagen que se mostraba en la fotografía. 

Tras una búsqueda que duró largo rato, subió la fotografía a su perfil de Instagram con expresión satisfecha, casi de alivio.

 

Es una situación común hoy en día, las redes sociales han cambiado en buena parte la interrelación entre las personas, entre los jóvenes y los no tan jóvenes, ya que cada generación es hija de su tiempo y de las circunstancias que les toca vivir.

 

El haber presenciado el tiempo invertido por aquel joven, el trabajo cuidadosamente hecho con la fotografía y la frase con la que acompañó la imagen, me hizo pensar en el porqué del éxito y el gran tirón que tienen las redes sociales.

 

Se me ocurrió que la razón pueda residir en la posibilidad que nos ofrecen para que de manera virtual uno se pueda editar a sí mismo y así buscar mi mejor imagen, mi mejor perfil, mi pose más atractiva, el momento más sugerente, feliz y envidiable de mis vacaciones por ejemplo y mostrarlo a los demás, quienes me darán sus “likes”  que yo estaré esperando con una cierta inquietud.

 

No pretendo demonizar las redes ni la tecnología, hay que utilizarlas y divertirse con ellas, claro que sí, pero sin llegar a convertirnos en un rede social"producto" que se pone en un escaparate para que el consumidor "nos compre".

 

Creo que como con todo en la vida hay que encontrar el justo término medio y darle un uso adecuado, ya que si en vez de uso hacemos abuso, todo esto se convierte en inversión en ego y en  poner el énfasis en lo externo que es por definición inestable y perecedero, lo cual nos lleva inevitablemente al sufrimiento  del que todos huimos pero que a la vez nos vuelve humildes y reverentes ante la realidad y quizás en vez de pretender dar una mano de barniz a nuestra vida de manera virtual, se trate más de aliarnos con la realidad y ser activos y comprometidos con ella.

 

Puede que esa permanente edición de nosotros mismos, tenga que ver con la oposición a la realidad que siempre es el momento presente y que nos debilita y nos hace buscar sucedaneos para evadirnos de esa misma realidad.

 

Cuando vivimos el momento presente, lo que acontece en cada instante de manera consciente, la Vida se hace más solemne, fecunda y alegre, ganando así en disponibilidad y capacidad de respuesta para lo que una voluntad más grande que la nuestra nos propone.

 

Si ponemos devoción y entrega en el aquí y el ahora, ya que es lo único en lo que podemos influir conscientemente, encontraremos nutrientes para la cosa del vivir y el ánimo necesario para ello, así cuando nos visiten las inclemencias de lo humano, y a buen seguro que lo harán, nos encontrarán preparados. ¿Pero cómo hacerlo?

 

En mi opinión,  hay que invertir (IN-hacia dentro y VERSUS-dado la vuelta, por tanto dar la vuelta hacia dentro) en el propio conocimiento y mirar en nuestro interior. El que invierte renuncia a la satisfacción inmediata y continúa trabajando en aras de un bien mayor, lo que no encaja muy bien con la cultura de satisfacción inmediata, redes sociales incluidas, en la que estamos sumidos y que lejos de dar sentido a nuestras vidas, nos sume en el vacío existencial.

 

Está dicho desde antiguo, ya en el frontispicio del templo de Apolo en Delfos estaba inscrito: "¡Oh Hombre! conócete a ti mismo y conocerás el Universo y a los Dioses”. 

 

La mejor manera en la que podemos editarnos a nosotros mismos y buscar nuestra mejor versión mientras llegamos a la meta, es indagando en nuestro interior a través del proceso que nos propone el yoga.

Aditya.

 

 

 

Pisando la manguera...
Del deber y el servicio
 

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Sábado, 07 Diciembre 2019