Blog de Sanatana Dharma

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El futuro y el destino de nuestra vida

angel sanaVan pasando los años, nos vamos volviendo más veteranos y vida sólo hay una, que avanza y se va convirtiendo en nuestro futuro, simplemente con el paso del tiempo y seguir viviendo.

Nuestro Futuro se aproxima cada vez más y llega el momento de seguir esperando o de tomar las riendas, abrirnos a la existencia y asumir nuestro papel.


 

En la vida tenemos planes, ideas, metas, objetivos, deseos… que queremos ir consiguiendo, pensamos que ahí radica el sentido de la vida y ponemos en ello nuestras esperanzas. Pensamos que esto es lo que le va a dar sentido a nuestra vida: un buen trabajo, tener una pareja, formar una familia y tener hijos, mantener una buena salud, ahorrar dinero para poder pagar los estudios de los hijos y para la jubilación, hacer planes divertidos los fines de semana, tener la agenda ocupada …

Algunas de estas metas puede que las consigamos lograr y otras, puede que no, sin embargo, la vida sigue sin tener un sentido pleno y tenemos que ir consiguiendo nuevas metas y logros, para alcanzar este anhelado bienestar. 

Y si bastantes de las metas que teníamos previstas no las hemos alcanzado, puede ir surgiendo una frustración, malestar, tristeza o baja autoestima en nosotros.

La vida nos pone obstáculos, dificultades, imprevistos, incluso desgracias, enfermedades… y esto nos para, nos entristece, nos causa dolor y sufrimiento, nos hace reflexionar, nos hace ser introspectivos y buscar el verdadero sentido de la vida.

Podemos recibir a lo largo de la vida varios avisos  y es posible que si no hacemos caso, se repitan, cada vez con más intensidad y sufrimiento.

El sentido es que paremos y reflexionemos a cerca lo quéestamos haciendo con nuestra vida, qué es lo que realmente queremos hacer, qué es lo que hemos venido a hacer a este mundo, quién somos realmente. Para que poco a poco vayamos conectando con nuestra propia esencia, esa parte más auténtica que todos tenemos y que no depende, en absoluto, de las circunstancias externas.

Hasta este momento, es posible que hayamos pensado que nuestra felicidad y bienestar dependía siempre de las circunstancias externas: el trabajo, la pareja, la familia, el dinero, la salud, los amigos… el éxito social… pero la verdadera felicidad depende de conectar con nuestra propia esencia y vivir en armonía con ella. Este es nuestro verdadero propósito y a lo que hemos venido.

Cada persona tenemos que vivir nuestra vida de la manera más auténtica posible, acorde a la propia esencia y no vivir según los valores que nos inculca la sociedad, ya que eso no sería vivir nuestra propia vida. Primero tenemos que saber que esto es así y mientras no lo veamos, ya se encargará la vida de demostrárnoslo, una y otra vez, hasta que nos demos por enterados.

Una vez que nos vamos dando cuenta, que cada uno tenemos una esencia particular y propia, tenemos que empezar a escucharla, poco a poco, para ir armonizándonos con ella. 

Es un proceso paulatino que hay que realizar de manera suave y cariñosa, no se trata de cortar de raíz, ni de cambios radicales. Primeramente se trata de reconocer que dentro de nosotros hay una voz y una sensibilidad especial que hasta ahora no le habíamos escuchado conscientemente, sí tal vez mediante algún fogonazo, intuición, momentos especiales de lucidez… que luego se iban y no sabíamos cómo gestionarlos y tal vez los olvidábamos o descartábamos.

A partir de este momento se trata de empezar a establecer una conexión consciente con nuestra propia esencia, lo cual al principio cuesta porque no estamos habituados a ello y es algo muy novedoso. Encima se trata de mirar en la otra dirección, mirar hacia adentro, hacia uno mismo. Y hasta ahora nos habían enseñado justo lo contrario. 

Tenemos que ir experimentándolo y comprobando que realmente funciona y es así, para que se vaya dando una cambio de paradigma en nuestra forma de pensar y actuar. Conectar con nosotros mismos, funciona y encima nos sienta bien, muy bien. 

Nuestra esencia más auténtica es pura, ligera, amorosa, comprensiva y hay una gran sabiduría y belleza en ella.

Primero hay que observarla y reconocerla que habita en todos nosotros, establecer contacto con ella, escucharla como nos habla sin palabras. Integrarla en nuestro día a día desde la mañana hasta la noche y convivir con ella.

Tal vez, puede que más adelante nos demos cuenta que nuestra esencia es lo que verdaderamente somos, es nuestra verdadera naturaleza y todo lo demás son los recursos con los que contamos parta desarrollar el papel que hemos venido a desempeñar: nuestro Destino, nuestro Dharma.

Alcanzar nuestro Destino y desarrollar nuestro Dharma, es el sentido completo de nuestra vida.

Garuda

 

 

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Domingo, 16 Diciembre 2018
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