Blog de Sanatana Dharma

Entendemos la comunicación, como el encuentro en lo común

El enano saltarín

yoga sanatana dharma blog enano saltarínLa primera vez que oí estas palabras fue a Madhava en el verano del curso de profesores: el enano saltarín, el niño, el padre, el adulto, yo estoy mal- tú estás bien…

Y también decía que controlaba nuestra vida y nuestras emociones, que había tomado unas decisiones, actitudes y creencias que controlarían y determinarían el resto de nuestra vida.

Pero, ¿quién es el enano saltarín?

Es un pequeño ser que habita dentro de nosotros y que lo que quiere es que le escuchemos, le prestemos atención, le demos mucho cariño y sobre todo, también quiere jugar.

Este pequeño ser de no más de 5 o 6 años, tuvo que vivir en un entorno que no entendía, con unos padres enormes y que no siempre le comprendían, ni le daban todo el cariño que necesitaba, y fue creciendo, sobreviviendo y adaptándose. Para ello tuvo que tomar unas decisiones, unas estrategias, que se fueron convirtiendo en creencias firmemente arraigadas y patrones emocionales y de conducta que están gravados en el inconsciente, ya que no era...

lo suficientemente maduro, ni comprendía las cosas, para poder tomar estas decisiones de manera racional y coherente. Vivía en el mundo de los mayores y era totalmente dependiente material y emocionalmente de sus padres. 

Pues bien, esto es lo que nos ha pasado a todos de pequeñitos y este pequeño ser es nuestro Niño interior.

¿Y cómo puede ser que este pequeño controle y domine nuestra vida?

Este pequeñín tenía que comportarse de alguna manera determinada para recibir el cariño de sus padres y para evitar el dolor emocional (miedo, vergüenza, ira, culpa, soledad…) adoptó falsas creencias y patrones emocionales, más o menos insanos o neuróticos, que están grabadas muy en nuestro interior, en las profundidades de nuestro inconsciente. Y de esta forma actuamos y nos relacionamos con el mundo exterior.

¿Esto por qué sucede?

Porque hay muchas creencias y patrones emocionales de los que no nos damos cuenta y en el caso que lo hagamos, ni si quiera nos cuestionamos, si serán sanos y beneficiosos o no. Simplemente, como los tenemos incorporados, los llevamos de serie, pensamos que somos así y ya está. Que las cosas son así, porque siempre lo han sido.

¿Hay algo que podamos hacer?

Pues bien, lo primero darnos cuenta que esto es lo que sucede y que no está ni bien, ni mal, simplemente es así.

Una vez que hemos comprendido esto, cada uno puede empezar a observar estas creencias y patrones emocionales que vienen desde la infancia.

Es la máscara que hemos adoptado y que nos separa de nuestra verdadera esencia.

Y esto, ¿cómo lo hacemos?

Una de las formas es siendo conscientes que dentro de nosotras habita también nuestro Niño Interior, un pequeñín con unas necesidades muy básicas, pero que cuando no están satisfechas se pone triste, se enfada, tiene miedo, angustia, se vergüenza de sí mismo… y esto nos va a afectar, queramos o no, a veces, casi todos los días.

¿Qué es lo que quiere en Enano saltarín? ¿Tal vez quiera boicotearnos?

Pues, más bien lo que quiere es que le hagamos caso, que le escuchemos y prestemos atención, que le tratemos con mucho cariño, que le tengamos en cuenta, que no le apartemos y le excluyamos como hacían sus padres en algunas ocasiones, y sobre todo, también, que le dejemos jugar y divertirse, como hacen todos los niños.

¿Cómo podemos contactar con este pequeñín? Puede que haga ya tanto tiempo que ni nos acordemos…

Pues, puedes coger una foto de cuando tenía no más de 5-6 años y mirarle a los ojos muy detenidamente.

¿Qué es lo que ves? Acércate la foto y estate un rato en silencio con ella, respira profundamente, puedes cerrar los ojos y sentir qué te transmite, abriéndote a la vida, aflojando tensiones y disolviendo tu miedo de forma amorosa hacia ti mismo. ¡Tu Niño interior te está esperando desde hace muuucho tiempo!

¿Que es lo que quiere? ¿Cómo se siente? … Tal vez quiera que le abraces, que le escuches, le protejas y cuides de él, quiere saber que siempre puede contar contigo. Tal vez quiera llorar o este enfadado, pues bien, puedes dejarle que lo exprese, no pasa nada, no va a hacer mal a nadie y ya no va a molestar ni enfadar a sus padres. Ahora estás tú aquí, para abrazarle, escucharle, protegerle y darle todo el cariño del mundo.

También puedes preguntárselo, pregúntale qué es lo que puedes hacer por él o si estás haciendo algo que le haga sentirse así, triste, enfadado…

Puedes imaginarte abrazándole con mucha ternura, comprensión y calidez.

¿Desde dónde podemos hacer este trabajo?

Lo hacemos desde el adulto, desde la conciencia que vamos despertando con las prácticas de yoga, desde el observador.

Desde la comprensión y el Amor.

¿Por qué es tan importante?

Para armonizar y equilibrar nuestro mundo emocional. También para hacer la paces con nuestro pasado, nuestros padres y ancestros. Para sanar la herida.

¿Cuál es el resultado?

Al conectar con nuestro Niño interior, podemos dejar expresar todas esas emociones que teníamos tapadas y no queríamos o sabíamos cómo afrontarlas, que nos hacían sufrir y que tanto nos condicionaban sin darnos cuenta.

Podemos conectar con su tristeza, ira, enfado, miedo, vergüenza, soledad… y les damos un espacio. Así mismo, podemos permitirle al niño sentirlas y manifestarlas ya que tiene todo el derecho del mundo.

Y cuando el niño se siente tenido en cuenta, escuchado y querido, surge su espontaneidad, vitalidad, sensibilidad, creatividad, inocencia y alegría innata. También, sus ganas de jugar y divertirse, desde lo más profundo de su ser, de nuestro Ser. Así como los dones únicos y nuestro auténtico potencial, que reside en nuestra verdadera esencia.

Gracias a esta conciencia que vamos despertando con las prácticas de yoga somos capaces de volver a contactar con nuestro Niño interior y la vida se vuelve más sencilla, amable, ligera y alegre.

Es algo que emana de forma natural, como la inocencia de un niño, su vitalidad y sus ganas de jugar, bailar y reírse. ¿Hay algo más hermoso, puro y contagioso que la risa de un niño?

Volvemos a reconectar con nuestra verdadera esencia de pureza, inocencia y alegría original, con las que todos vinimos a este mundo.

“Dejad que los niños se acerquen a mi”

Om Shanti

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Domingo, 16 Diciembre 2018
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