Blog de Sanatana Dharma

Entendemos la comunicación, como el encuentro en lo común

El conflicto como oportunidad

nadanaNo hay camino… este instante es el destino… En él está la puerta a lo que tanto he buscado.

Quizás lo importante deja de ser lo que alcanzaré, lo que llegaré a ser… porque aquí y ahora ya soy… Quizás sólo sea conectar con ello.

Quizás la Vida, mi vida, no quiera más que mostrarme quién soy… Quizás abrirme a lo que ocurre, tal y como lo hace, sea la llave.

Aceptación de la vida tal y como se expresa, fuera y dentro… honestidad con lo que siento… confianza en la bondad de todo.


 

Y empieza a dejar de importar lo que ocurre, para que lo importante sea cómo me relaciono con ello… si estoy temiéndolo o estoy amándolo.

La vida no es dura, mi vida no lo es… lo que lo puede hacerla dura es mi interpretación de ella, lo que me cuento sobre lo que ocurre, sobre lo que pienso… Quizás se trate dejar de interpretar para empezar a Vivir.

Desde esta perspectiva, el conflicto se convierte en oportunidad… en la oportunidad de mi vida. Ya que sólo quiere mostrarme algo de mí, algo que me quita libertad y bienestar.

Resistirme al conflicto, al dolor, huir de él para no sentirlo, taparlo, responsabilizar a otros o a la vida de ello… Acciones que ejecuto para intentar sentirme mejor y que cierran la puerta al único espacio que me puede ofrecer ese bienestar que añoro.

Ese espacio está en mí… Ese espacio soy yo.

No hay emociones malas, ni emociones buenas… Si acaso todas son buenas. Las hay más o menos agradables, me pueden gustar más o menos, pero todas son una invitación a ser vividas.

Vividas desde la propia responsabilidad… porque ni la vida, ni el vecino, es responsable de lo que vivo.

Puedo dar la bienvenida a toda emoción, sabiendo que soy el espacio donde se presenta.

Puedo abrirme a sentirla y experimentar que es penetrable… que detrás de ella quizás se exprese otra emoción, que si la vivo me lleve a otra y que al final… al final experimente la paz.

Si hay camino, si hay viaje, es hacia dentro… y me lleva a la paz… y con ello a la libertad.

¿Alguna vez has intentado cambiar algo, o a alguien, sin ponerte antes en paz con ello? Misión imposible, ¿no? Desde la no aceptación, el conflicto se hace más grande. La aceptación, honesta y amorosa, nos da opción… nos salva del drama.

A cada situación dolorosa que pueda vivir, mi resistencia a ella le añade sufrimiento… Eso que mi mente me cuenta de lo que sucede es el drama que puedo evitar.

Camino interior… camino de aventura.

Bienvenida emoción desagradable, bienvenido conflicto… Bienvenido eso que me quieres contar de mí… porque me hablas de eso en lo que pongo esperanza de bienestar y que nunca me lo va a dar.

Oportunidad de verlo y de conectar con la verdadera fuente de bien estar.

Invitación a sentir… a sentirte. Bienvenido dolor que te puedo escuchar en mi cuerpo, en esas tripas que se revuelven, en esa presión en el pecho, ese nudo en la garganta, esas ganas de llorar.

Bienvenido sentir, permitirme sentir, que abre posibilidad de escuchar eso que mi mente me cuenta respecto de lo que ocurre… que me permite sentir espacio, sentirme espacio, ese donde se presenta esa circunstancia conflictiva, donde se expresa la emoción, donde se activa el pensamiento.

Pensamiento que si me lo creo activa nuevas emociones que proyectan hacia fuera buscando responsables o buscando bienestares. ¿Para qué?... Para no sentir la emoción directa que en mí surge frente a lo que está ocurriendo.

Es intenso sentir directamente el conflicto, el dolor de una ausencia, de un abandono, la soledad, la tristeza, el enfado… Pero es el camino que me permite traspasarlo, que me lleva a la paz que hay detrás de ello, que permite sanar.

La aceptación que me abre a sentir, el sentir que me permite experimentar la permeabilidad de la emoción, descubrir la paz que me espera detrás, en la experiencia del espacio que abraza todo, del espacio que soy… Viaje que me lleva hasta la herida que hay en mí, esa que se abre ante esa circunstancia externa que vivo como conflicto, que vivo con dolor.

Ahí puedo curar… puedo escuchar incluso al niño que en su día fue herido, puedo hablarle, hacerle sentir que me ocupo de él… Puedo sanar. Y ahí incluso puede llegar a aflorar subconsciente en forma de recuerdos que no estaba preparado para ver… y ahora sí.

Así, con el sanar viene la libertad… Libero subconsciente que me condiciona el vivir, ese que me hace reaccionar, resistirme… que me lleva a sufrir.

Apertura, honestidad, confianza… que me llevan a habitar espacios en mí que no ocupaba… que me permiten recuperar ligereza, bien estar, contento.

Camino de liberación… conquista y experiencia de mi libertad.

Bienvenido, por tanto, conflicto cuando te presentes, bienvenida emoción… Bienvenida oportunidad de sentir, sanar, liberar… VIVIR.

Nandana.

 

El futuro y el destino de nuestra vida
"La verdad es una tierra sin camino"
 

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Domingo, 16 Diciembre 2018
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