Blog de Sanatana Dharma

Entendemos la comunicación, como el encuentro en lo común

¿Qué es el dharma?

gita druvaLa palabra sánscrita "dharma" proviene de la raíz "dhri": aquello que sostiene, el eje, la viga maestra, lo firme, lo que mantiene unido.

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¿Qué es el yoga?

jnana mudra

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La autorrealización como servicio

La palabra SERVICIO puede interpretarse de muy diferentes maneras de acuerdo con el contexto en el que la utilicemos. Si tenemos en cuenta el origen conocido de la palabra SERVIR, vemos que procede del latín "servare", que tiene dos acepciones que nos pueden interesar desde el punto de vista de la autorrealización, y que son en orden:

servicio 4 "observar(e)" y "preservar(e)". Es decir, preserva quien observa. Observar es, como ya sabemos, ver, sencillamente ver, sin identificarse con lo que se ve o es  visto. Observar es una función de la Conciencia, de nuestro Yo en su aspecto Conciencia. Preservar es proteger, cumplir con nuestros deberes. En el lenguaje del Yoga sería proteger el Dharma, o cumplir con nuestro Dharma, personal y espiritualmente hablando.

 Quien sirve es un SERVIDOR. Un servidor es pues aquél que observa y preserva. Y la acción útil de un servidor es el SERVICIO. Otra cosa diferente de servir es SERVIDUMBRE. Esta palabra implica dependencia, obligación, sumisión, esclavitud. Uno puede sentirse obligado, depender o ser esclavo de muchas cosas: sus jefes, sus amos, sus pasiones, sus fantasías, su cuerpo, etc.

 Quien tiene servidumbres no es un servidor sino un criado, un esclavo, es SERVIL. Ser-vil es ser un villano, es ser dependiente de lo inferior, es sentirse interiorizado, ser sumiso de los dictados de su yo inferior o personalidad y, en consecuencia, del entorno, de los demás o de lo que sea.

 Dicho de otra manera, un servidor es un ser libre de las ataduras de lo inferior. Ser servil es tener servidumbres, ser esclavo, aquél que se vende, aquél que se humilla, aquél que hace la pelota para conseguir algo.

 Todo depende de nuestro nivel de conciencia, del nivel de conciencia que tengamos de nosotros mismos. Y este nivel de conciencia depende del grado de interiorización que hayamos alcanzado.

 En la etapa humana en la que nos encontramos, esto se traduciría en que la conciencia debe ir adquiriendo la capacidad de abandonar la apariencia de la superficie (personalidad), con la que está confundida y, por tanto identificada, para descubrir su verdadera naturaleza profunda. Este es el trabajo meditativo.

 ¿Qué características debemos ir desarrollando en este trabajo? Podemos decir que son tres, y en este orden:

 1- Estar presentes.

 2- La presencia es activa.

 3- La presencia es influyente.

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