Blog de Sanatana Dharma

Entendemos la comunicación, como el encuentro en lo común

"El ego y sus tendencias"

peon ajedrez   Lo fundamental en una charla siempre es el intercambio vibratorio, más que el intercambio de conocimientos, que no dudo también sea importante. Se supone que un conferenciante tiene que conferir algo, este conferenciante lo que os puede conferir es su experiencia en algún campo relacionado con el Yoga. Hemos elegido el campo del ego. El ego no sé si está relacionado con el Yoga. ¿Qué opináis? La palabra ego la utilizamos de muchas maneras, cuando decimos que alguien tiene mucho ego, no parece que sea algo bueno, nos referimos a alguien que va de ‘sobrao’, que tiene mucha soberbia, orgullo, ¿amor propio? ¿Tenéis mucho ego? Nadie considera que tiene mucho ego. ¿Hay que tener poco ego, quizás? Luego está el ego de Freud, habla de un ego que es un estado de la conciencia que tiene relación con el inconsciente, con la personalidad. El Ego también es un río que pasa por mi pueblo, por eso los de Eibar tenemos mucho ego; pero como el río Ego entrega sus aguas al río Deva consideraremos que es un ego rendido a lo Divino. El ego del que vamos a hablar aquí es aquel falso yo que creo ser y no soy; esto es un juego de palabras pero es así. Mientras no sepa lo que de verdad soy, soy el ego, el falso yo. No sé por qué hablamos tan mal de él si no nos hemos despegado de él ¿Cómo lo veis esto? ¿Tendremos un falso yo y un verdadero yo? ¿Cuándo estamos de mala leche estaríamos en el falso yo y cuando estamos exuberantes estaríamos en el super ego, en el gran yo? El ego es una entidad que se construye cuando de pronto nos identificamos con un instrumento que es triple: un instrumento físico, un instrumento mental y emocional. Y de esta identificación, vinculación, de esta fusión, surge el ego. Ese ser que soy se va identificando, se va haciendo uno con sus vehículos (físico, emocional y mental), con los cuerpos y como consecuencia de ello surge el ego. Nosotros en esencia somos algo completo, somos plenitud total; pero para ‘bajar’ a este mundo y expresarnos y desenvolvernos en él necesitaremos unos instrumentos, unos vehículos; no se puede bajar de cualquier manera. Esos vehículos nos permitirán movernos por los distintos planos o ámbitos materiales.


Muchas veces digo que todos somos "angelitos caídos del cielo", sobre todo cuando somos pequeños, luego ya nos vamos haciendo más terráqueos. Ese angelito que cae del cielo no cae en cualquier sitio, sino en una estancia o vehículo material que le impone sus peculiares características. Sería algo así como si nosotros, en esencia, fuéramos ondas de radio que están ahí libres y de pronto para manifestarse, para hacerse audibles necesitaran un instrumento, necesitaran un aparato, una radio. Existen muchos tipos y calidades de radios ¿verdad? Cuánta más calidad tiene el aparato, esas ondas se oirán mejor; entonces sería un aparato de alta fidelidad, fidelidad a qué, es fiel a las ondas libres que andan por ahí, entonces quizás nuestro propósito es hacer de este instrumento, un instrumento de alta fidelidad. Fidelidad a qué, fidelidad a la vibración original, que seamos capaces de manifestar la vibración original que somos. Cuando esas ondas pasan por el aparato se ven mediatizadas, condicionadas por el aparato. Nuestros aparatos cuando chirrían es desagradable vivir dentro de ellos. Nos gustaría que siempre nuestros aparatos fuesen siempre fieles a eso que estoy viviendo como corazonada como algo auténtico. Suelo poner también el ejemplo de la gotita de café. Érase una gotita de café, que decidió caer del cielo y bajar al carnaval de la vida, y del cielo cayó en un terrón de azúcar y se hizo una con el terrón y se convirtió en un azucarillo (azúcar y yo). Entonces de pronto, el azúcar y yo empezamos a vivir y esa gotita de café que en su libertad total decía: yo soy líquida, yo soy negra, yo soy gótica (en forma de gota), yo soy amarga... Fijaos, de pronto, de decir todo eso en ese campo de libertad en que habitaba, en su sometimiento al terrón de azúcar, empezó a desvariar, y pasó a decir: Yo soy sólida, yo soy blanca, yo soy cúbica, yo soy dulce. ¿Qué le había sucedido a la gotita de café para producir ese desvarío? Pues lo mismo que nos ha sucedido a nosotros, hemos empezado a identificarnos con los elementos materiales de los que están conformados nuestros cuerpos y de pronto decimos: yo soy alto, yo soy delgado, yo soy joven, yo soy, yo soy, yo soy... Si te identificas con el cuerpo emocional decimos: yo soy alegre, yo soy simpático, yo soy miedoso, yo soy ambicioso.... Si te identificas con el cuerpo mental decimos: yo soy muy negativo, yo soy ingeniero, yo soy profesor de Yoga,.... entonces empezamos a identificarnos, "yo soy conferenciante" entonces no puedo decir cualquier cosa, tengo que decir cosas sensatas y bien dichas, si no qué va a ser de los organizadores, van a quedar en mal lugar, entonces el conferenciante se tiene que identificar con su papel. Esto que digo y nos hace reír, nos pasa constantemente. Cuando te identificas con algo, luego tienes que dar la talla en ese algo, y si me han elegido para dar una conferencia, que es un privilegio, tengo que dar la talla en ese algo y entonces puede existir una exigencia egoica que esté dándome la vara, que esté tocándome las narices, porque tengo que decir cosas interesantes, originales, que no las haya dicho nadie, porque os tengo que conferir este conocimiento. ¿Cómo lo veis? El ego es la leche, vive presionado, sometido, angustiado, siempre luchando, tiene que ser más, tiene que ser más, no le basta con lo que es. Cuando baja a este cuerpo también tiene otras características, que tiene unas ventanas hacia el exterior y está conformado por unas materias que en Yoga se llaman las gunas, que son las cualidades de la materia ó fuerzas inherentes a la materia. La materia del cuerpo físico ya nos está condicionando, tiene una tendencia a la inercia, a la pereza, tiene pereza para moverse, a veces ese tamas se va a la mente y tienes pereza para pensar y también tienes pereza en el plano emocional, que también a veces te deja quieto. Esa guna del cuerpo físico ya está limitándonos, sometiéndonos a algo. ¿Veis esta tendencia?, ya estamos condicionados a algo sólo por tener un cuerpo físico que tiene tendencia a quedarse quieto, por eso hay que activarlo. El plano emocional generalmente siempre está con ganas de moverse, "la emoción nos mueve, nos conmueve, nos promueve y nos remueve". Todo es movimiento, hay que moverse, aunque ya he dicho que a veces la pereza nos para. Esto crea una tendencia a movernos y este movimiento crea escenarios nuevos, experiencias nuevas, y todos queremos tener experiencias novedosas. La emoción nos lleva a escenarios novedosos para que tengamos experiencias, entonces nos impulsa a hacer cosas, aparece la emoción y nos lleva a ambicionar más dinero, otro coche, otra casa, a tener más conocimiento. ¿Qué os ha traído a la charla de hoy? Tener más conocimiento. A veces nuestra mente apasionada está en la carrera de coger conocimientos, datos y más datos. A veces estamos tan ansiosos y dedicados a la información que no da tiempo a la formación; incluso se puede llegar a decir que la información en ocasiones es la negación de la formación, in-formación, o contrario a la formación. La formación tiene que darnos la capacidad de experimentar, de explorarnos a nosotros, si todo resuena en nosotros es porque en alguna medida estamos conectados a ello. La mente tiene que tener una característica de tranquilidad, quietud, equilibrio, pero hoy en día, en la fase que estamos, estamos muy condicionados con las emociones, por eso la mente está un poco acelerada, está muy activada. Después de todo esto, que es una fuerza inherente a la materia, tenemos unos dispositivos que nos llevan hacia fuera, unas ventanas, unos instrumentos que nos llevan al exterior. Entonces nuestro ego, esta identificación que hemos construido en base a identificarnos con estos elementos, la primera tendencia que tiene es llevarnos hacia fuera, nos exterioriza, tenemos dificultad en meternos hacia dentro, es una dificultad egoica, porque fuera está la experiencia, el escenario del mundo donde tenemos que hacer la labor de relacionarnos, situarnos, posicionarnos. De esta tendencia de irnos hacia fuera a través de los sentidos empezamos a ver que somos diferentes a los demás, entonces aparece la tendencia egoica de sentirnos separados, yo por lo menos me siento separado y eso que soy muy amoroso, pero me siento separado... por eso, para entrar en relación con vosotros tengo que romper el hielo, hay que vencer una resistencia, tengo que enfrentarme a otras entidades que están por ahí, cerca de mí, todos mirándome, poniéndome los ojos y eso a mi ego le hace sentirse con cierta tensión, vosotros en cambio estáis calmados, escuchando. Esta es la primera característica, separatividad, separación ¿Cómo vencemos la separación? El ego se separa porque se ha ido al exterior y ha encontrado un mundo de superficie y vive muy bien ahí. Superficie quiere decir que sólo comprendemos una parte de la realidad. Si nosotros viésemos el mar y sólo percibiésemos la superficie del mar, las olas ¿Nos parecería que conocemos el mar? Seguramente no. Para un surfista el mar son olas, cuanto más altas mejor, a veces vive en la cresta de la ola y otras en lo bajo de la ola, pero vive en la ola y para él el mar es eso. Para nuestro ego la vida en superficie, es lo que pasa aquí y esta es la realidad que vive, que comprende, vive esta superficie y vive de la única forma que sabe. Pero ¿Qué sucede en la superficie de la vida? La superficie de la vida es muy cambiante, de pronto están las olas crecidas y de pronto calma chicha. A nosotros nos gustaría que existiese sólo calma chicha, pero el mundo es cambiante, y lo que hace en el ego es convertirle en una entidad inestable, muy insegura, muy miedosa. El ego para enfrentarse a los retos de la vida necesita vencer la resistencia que le da la inestabilidad, la inseguridad ¿Os suena esto en vuestro ego? Además hay gente tan mediatizada por el miedo que le hace vivir un mundo que no existe, pero que lo construye también; es decir, que a la existencia de un mundo externo se le superpone también otro mundo que establece nuestro temeroso ego. Esa inseguridad hace que el ego busque ¿Qué? ¿Qué hacemos cuando estamos inseguros? Por ejemplo, vengo a una charla y tengo que estar seguro, ¿Qué me da seguridad? Tener una buena presencia, me he mirado al espejo diez veces. A la mañana he tenido que hablar con la profesora de mi hijo y sabéis que se le ha ocurrido decirme: "aita, vete guapo, no vayas en zapatillas" mirad la necesidad que tiene él de que su padre vaya guapo, que no vaya de cualquier manera a donde su profesora, que se presente de una manera impecable. Para vencer la inseguridad necesitamos buena presencia; cuando cree que la tiene, el ego parece que se siente más seguro, aunque esto depende del ego. Lo de buena presencia también es muy relativo, puesto que los hay que gustan de ir desaliñados; podríamos hacer una prueba, al que es de vestirse traje ponerle ropa de punk, pero no en carnaval sino un día normal, y al que va de punk ponerle traje y corbata, a ver cómo se sienten los egos. Parece una tontería quizás dirían "a mi eso no me afecta", pero estamos constantemente afectados por esto, la intensidad se la pone cada uno, según los programas de cada ego, porque pueden existir tendencias generales pero luego cada ego tiene su propio sello. ¿Cómo somos capaces de darle la vuelta a la inseguridad? Hemos dicho presencia ¿Es suficiente la presencia que tengo? ¿Doy la talla de conferenciante? Pero si tengo que ser conferenciante necesito estar seguro de lo que voy a decir, tengo que traer un guión, para no perder los papeles, esto me da seguridad. Si hubiese traído un montón de escritos sobre el ego hubiese estado más seguro, pero a veces, también hay que ponerle al ego retos, vete con lo que tienes, a ver que surge, por que en las charlas tienen que surgir cosas, no sólo es el programa que uno traiga preestablecido en la cabeza, dependiendo de la vibración que creemos aquí entre todos también propiciamos unas cosas u otras, o ¿Pensáis que vosotros no participáis en la charla? Todos estamos siendo partícipes de este momento. Si sale una mala charla también es cosa vuestra, no le echéis la culpa al conferenciante, "es que es un borde, es un superficial, no profundiza, esperaba otra cosa" ¿Para qué esperas algo? ¿Qué esperabas? ¿Qué necesidades tienes? ¿Qué estas buscando? A veces nos aseguramos también conocimiento, entonces el ego para superar la inseguridad se vuelve acumulativo, va acumulando cosas. Pero ¿qué acumulamos? propiedades, dinero, conocimientos, títulos, distinciones. Al ego, en esta situación de verse separado también le gusta distinguirse, ser distinto, si encima lleva un traje exclusivo se siente más distinto, pero quedaros con la idea de ser acumulativo, porque muchas veces nos habla de inseguridad, de miedo. Si encima el cuerpo nos va fallando, vamos cumpliendo años parece que la inseguridad aumenta, ¿Cómo os sentís más seguros con cinco euros en la cuenta corriente o con sesenta mil euros? Con lo último es más llevadero ¿no? Tampoco hay que vivir las tendencias del ego como algo maligno que somos nosotros. Yo no digo que seamos eso, son tendencias que están ahí y que a veces estamos identificados con ellas. Cuando nos volvemos acumulativos ¿Cómo nos relacionamos con el dinero, con el conocimiento, con las distinciones, con los títulos? Porque todo esto le da razón de ser al ego, le da identidad, aunque sea una identidad basada en una ilusión, porque es una ilusión, porque para uno que acumula mucho, siempre aparece otro que acumula más. Por ejemplo, tengo muchos conocimientos pero aquí en la charla hay cien personas que tienen muchos más, entonces yo me voy a sentir más inseguro, tendré que estudiar más para el próximo día que tenga que venir, porque vamos a ver si alguien me rebate todo lo que estoy diciendo yo aquí, y a ver cómo me siento cuando me sea rebatido y se ponga en cuestión todas las verdades que estoy diciendo aquí. Inseguridad, acumulación y luego vendría el apego, el ego se apega a las posesiones, se apega y se identifica con ellas, se hace posesivo, aparece el "mi" mi coche, mi casa, mi todo, y esto también le da identidad y nuestro ego está configurado por todos los "mis" que ha establecido. A veces se afirma en esos "mis" y le da identidad, por ejemplo "cuanto más tienes más eres" o "tanto tienes tanto vales", este es un dicho de nuestra sociedad que está basada en el ego, porque sólo se habla de aspectos egoicos. Fijaos, si alguien se percata que tenemos una tendencia acumulativa, nos tocarán esa fibra, entonces nos querrán vender, el ahorro para mañana, el plan de previsión para nosotros, para nuestros hijos, que estén bien protegidos. Fijaos en los anuncios, siempre tocan el ego en algún punto donde le duele, si al ego le duele la inseguridad nos venderán seguros de todo tipo: de hogar, de vida, de decesos,... Eso de la confianza en la vida el ego no lo entiende para nada; el ego entiende de cosas tangibles, cosas que se puedan tocar, se puedan probar. Lo del lado mágico de la vida, del Dios proveerá, y esas cosas sobrenaturales el ego no quiere saber nada. Él no puede hablar de confianza; su inseguridad se basa en que tiene fecha de caducidad, tiene un fin, tiene la sentencia de muerte en su bolsillo y por ello se muestra tan inseguro; él ve peligro en todos los ámbitos de la existencia, por eso busca una seguridad laboral, o sea un trabajo fijo; una seguridad afectiva, un hombre o una mujer que nos quiera para toda la vida; una seguridad económica,.... El ego es apegado a más no poder ¿Vivimos apegados a nuestras casas, a nuestros hijos, a los objetos de nuestra casa? ¿Percibimos en nosotros esa tendencia a apegarnos? En la misma palabra ‘ap-ego’, aparece el ego ahí dando la brasa, el ego busca siempre su retribución en forma de seguridad. El tema de la seguridad es la leche pero en todos los órdenes. El ego es apegado y posesivo, el ego no se siente feliz aunque tenga innumerables posesiones. Es un tristón, no se conforma con nada, y como siempre vive en el exterior nunca conocerá la plenitud. Tiene momentos placenteros, el único sucedáneo de felicidad al que puede aspirar; cuando encuentra el placer cree que es feliz, pero como el placer es tan efímero, cambiante, su frustración es constante. Ya lo dice el poeta dice "el placer es un canto de felicidad, pero no es la felicidad"; el placer es gustoso, estimulante, pero al final crea una terrible insatisfacción cuando se convierte en el objetivo de la vida. Así, todo ello puede conducirnos al desenfreno, a la promiscuidad, a ‘vivir que son dos días’. ¿No estáis cansados de estos placeres, y de asociar la felicidad al dinero, a la imagen, al éxito, al lujo? ¿No se puede asociar la felicidad a otros asuntos más importantes? El Ayuntamiento de Zaragoza ha publicitado un lema que dice: "hoy se amable, hoy serás feliz"; es un paso adelante, aunque no es a través de lo externo como se va a conseguir la felicidad, por eso el ego vive engañado todo el día porque lo que le prometen no le resulta satisfactorio. Al ego el equilibrio tiene que llegarle de otro sitio, porque él no tiene ojos, se los tiene que poner otra entidad vidente, tiene que disolverse para que aparezca el verdadero Yo. Es como el bolígrafo que se creía autor de un libro por haber manchado de tinta unos papeles; ese sería el mismo caso que el ego que se siente el autor de la película de mi vida, sin darse cuenta que el ego, ese bolígrafo, está siendo movido por la mano; él simplemente es un instrumento. Para que exista un ego tiene que existir un Yo (ese Ser, esa Conciencia que soy) unos cuerpos (elementos materiales donde se manifiesta ese yo) y luego tiene que existir un proceso de identificación; cuando se dan estos tres elementos aparece el ego. Porque el ego no es la personalidad, no es el cuerpo físico o la mente, es una entidad que se forma, que es construida por la mente, pero es una entidad que surge de esta identificación. ¿Cómo atajar el ego, como vivir plácidamente en el ego? Esto de la placidez nos gusta, como el que decía "anda plácidamente entre el ruido y la prisa", el ego anda todo el día entre el ruido y la prisa que supone una aceleración constante. ¿Se puede andar plácidamente dentro de este ruido? La palabra placidez ¿No os relaja? Es como un placer sereno, gustoso, que está como consciente del gusto que está dando, entonces ¿Podemos estar plácidamente dentro de estas características egoicas? Haciendo la vida que hacemos habrá que añadirle algo porque si no nuestro ego está solo campando a sus anchas, andando en los términos habituales. Entonces tenemos que empezar a sondear otros caminos y esos caminos empiezan por un trabajo de profundización, un trabajo de empezar a parar. Venía en el coche tranquilo, rápido, plácido y de pronto llego a Munguía y no hay forma de aparcar. Lo difícil es pararse, correr es fácil, hay autovías, autopistas, pero para parar hay que montar aparcamientos. Esto me ha hecho ver también la dificultad de parar en el mundo externo. ¿Qué dificultad tenemos para parar? Y si no nos paramos ¿Por qué no nos paramos? ¿Quién no nos deja pararnos? ¿Qué aspecto de nosotros no nos deja parar? El ego, porque el ego también es competitivo, está luchando, pero no lucha solo consigo mismo sino también con los demás, a ser el más listo, el más guapo, el más generoso, incluso hasta ser el más humilde. El ego también se puede volver agresivo en el afán de ser más que el otro, no le interesa ser, le interesa ser más que el otro en cualquier ámbito, competir a ser bueno, a ser feliz, a veces el ego también compite a esto, entonces se crea un personaje de feliz o de Feliciano, ¿Existe alguna diferencia? Una cosa es la felicidad y otra cosa es la felicianidad. La felicianidad está basada en la ilusión, en la ingenuidad del ego. Un Feliciano no es el ignorante que está ahí con un vasito de vino que parece que no se entera de nada. Un Feliciano somos cada uno de nosotros mientras que no conozcamos otras cosas, estamos basando nuestra felicidad en lo guapo que soy, en el coche que tengo, en lo rico que soy. En esa carrera, el ego se va a ir suavizando en la medida que aparezca otra entidad, otro elemento, otra voz; algo que tiene que surgir en nosotros. Esta voz tiene que hablar cada vez más claro, no puede ser una ilusión del ego ni una creación: "Yo creo en el Ser, en el Atmán, en el Alma", no tiene que ser una creencia tiene que ser algo que yo estoy viviendo, tiene que ser algo que vaya incidiendo y modificando nuestro ego, porque de lo contrario, no sería evolución sino ‘egolución’, porque algunos estamos "egolucionando", estamos trabajando para ser más todavía y a veces, estamos en el Yoga para ser más listos, más tranquilos, más comedidos, más templados. A veces, estamos al servicio del ego haciendo el trabajo y hay que tener mucho ojo porque te puedes perder en este camino; y pensando que estás trabajando al servicio de algo auténtico, digno, esencial, estás trabajando para tu puñetero ego. ¿Entendéis esto? Que de pronto puedo mirar a los ojos a otra persona sin quitar la vista y sentir ¡me estoy haciendo poderoso! Y la miro y en ese mirar puede haber mucho ego, mucha soberbia. Incluso me puedo dar cuenta de la debilidad del otro y utilizarlo con fines personales; hay que tener mucho ojo porque en la medida que tú te vas conociendo vas adquiriendo poder y ese poder, ¿al servicio de quién lo pones? Tenemos que darnos cuenta porque esto es muy delicado, de pronto nos sentimos más poderosos y empezamos a hacer unas barbaridades increíbles; no hay que despistarse, no hay que salirse de la pista (des-pistarse). Hay que seguir la pista, el camino, la senda, el Tao, hay que seguir el sendero, no te despistes amigo, porque cuando te despistas te sales de esa pista que te has marcado con buena intención pero ojo estás ahora en el camino contrario y estás utilizando esa fuerza que has generado a través de las prácticas con fines egoístas. La ‘egolución’ es importante porque el ego tiene que crecer, desarrollarse, para después reventar, pulverizarse. Al cuerpo hay que pedirle más destrezas, más habilidades, a la mente también hay que pedirle más capacidades, más conocimiento, más poder; pero luego tiene que aparecer la evolución, y así poner toda esa fuerza, ese poder, al servicio de lo auténtico en nosotros, y ahí empieza el trabajo, empieza el Yoga. Así progresivamente nos vamos purificando y el Yoga, nosotros mismos, necesitamos coherencia, ya no te sirve cualquier cosa, vas cada vez hilando más fino en cualquier ámbito de tu vida; en tu trabajo, en tu casa, con el dinero,... Se va dando una ‘exigencia Álmica’, auténtica coherencia (‘en compañía de la herencia del Alma’) que nada tiene que ver con la obsesiva exigencia de la personalidad. Cuando empiezas a pedir coherencia empiezas a ver que existen elementos en tu ego que están súper desordenados, que has construido un monstruito que de poderoso no tiene nada, que hay que empezar a soltar, empezar a limpiar, empezar a transmutar. Y hay que seguir vigilando porque el ego se disfraza constantemente, interpreta cualquier personaje, y ese personaje hay que seguir mirando y si es necesario desnudarlo (en un ámbito de privacidad, de intimidad). Ahí empieza el Yoga, el Yoga, el mensaje que nos trae es que miremos a ese falso yo con Amor. Que puedas mirar al ego con tranquilidad en todos sus aspectos. El Yoga a veces se nos vende como algo que requiere un ‘híper-control’; cuando se dice que tienes que controlar tus emociones no se dice que las estrangules o las reprimas; se trataría más bien de hacer un trabajo de aquietar, de suavizar; pero sobre todo, tendrás que hacer un trabajo de mirar mucho; y para mirar tienes que ponerte otros ojos y otras gafas porque a veces lo que estás mirando puede ser doloroso. Pero es interesante que mires más, porque en definitiva te está hablando de algo que no eres tú, de algo que se ha construido en base a una potente identificación. Cuando hablamos de identificación es que lo has pasado a identidad, has pasado tu carné de identidad a todo eso y estás creyendo que eres todo eso, entonces eso no se va a ir tan fácil, porque es como si estuviese integrado, penetrado en ti por lo que hay que seguir mirando, estar con ello de una forma u otra. En el Hatha Yoga hablamos siempre de mirar al cuerpo y el cuerpo es un lugar precioso para mirar porque siempre nos entrega cantidad de información, de historias; el cuerpo siempre se expresa con ‘sinceridad biológica’. "Tengo malas digestiones, duermo fatal, me duelen las cervicales", esto te está queriendo decir algo. El cuerpo no es más que el depositario, el lugar donde se manifiesta todo. Últimamente existen estudiosos que están trabajando en el tema y te dejan sorprendido como asocian elementos corporales a elementos emocionales o vivenciales. Es curioso comprobar que las cosas no sobrevienen por casualidad al cuerpo, vienen siempre por algo asociado a ello, y si miras con profundidad, puedes descubrir la asociación, es muy claro. Me tocó asistir a un lugar donde se hacía este tipo de terapia y apareció una chica y simplemente apuntó que tenía lumbalgia, entonces el que dirigía este trabajo dijo: Las lumbares son las vértebras que están sosteniendo todo el edificio vertebral. Tú, ¿qué estás sosteniendo, que pesada carga llevas en tu vida? ¿Qué te ha pasado a ti últimamente? La mujer responde, se me ha muerto mi madre, mi padre se ha quedado solo, me tengo que hacer cargo de mi padre y no me gusta nada, pero me siento super-culpable. De un simple lumbago va emergiendo todo esto de esta persona y de pronto se le desatan fuertes emociones y empieza a llorar, como a vomitar, y de sopetón dice: "papá eres un cabrón". Se permitió decir eso, se permitió soltar eso; eso que le hacía daño. Después hubo una persona que empezó a consolarla y el terapeuta dijo: no le consueles, déjala tranquila, déjala que exprese, que suelte. ¿Cómo es posible que el cuerpo esté guardando todo esto? Pero no es que lo esté guardando, es que nos lo revela, nos está indicando a las claras (con la lógica de la vida: ‘bio-lógica’) que algo está funcionando mal, ¿por qué te niegas a observar eso? ¿Tenemos que ir todos a terapia? Probablemente todos nuestros egos estén necesitados de terapia, porque a veces hemos construido unos personajes que nos están haciendo la vida imposible. Con el trabajo del Yoga, de una forma más suave, también se van dando cambios en profundidad. A veces los trabajos terapéuticos son más específicos, aparentemente más rápidos. En algunos casos son radicales porque el nivel de angustia ha llegado a tal punto que revienta con una enfermedad grave; por eso existen trabajos terapéuticos muy interesantes para estas situaciones tan traumáticas. Cuando las situaciones no son tan urgentes ni traumáticas podemos empezar a trabajar con los métodos que el Yoga nos ha concedido. Las prácticas siempre implican añadir cada vez más conciencia. El Hatha Yoga te hace mirar tu cuerpo, pararte a conocer tu cuerpo, a sentirlo; ver qué dificultades respiratorias tienes y puedes empezar a ordenar la respiración y al ordenar la respiración empiezas a ordenar todo un círculo de funciones asociadas a ella. La respiración está enganchada a todo, porque lo que hagas a la respiración le estás haciendo a todo. Es cierto que en alguna medida cuando pones orden en lo corporal también contagias a los demás niveles, por eso considerar el Hatha Yoga como algo sólo corporal, como algo vulgar, es incorrecto, porque el Hatha Yoga te puede llevar a la trascendencia, a la profundidad, a la profundidad de ti mismo, pero tienes que estar atento, darte cuenta. El Hatha Yoga te puede hablar del aburrimiento, de tu falta de concentración, de una mente despistada, de tu angustia vital. Te pones a respirar e incluso te pueden entrar ganas de llorar; en muchos casos, cuando existe mucha angustia pasa eso. Llora, no pasa nada, llora. El Yoga nos conecta con lo fundamental, nos conecta con lo que somos, y cada vez más nos va estableciendo en lo que somos. Yoga significa instalarse en lo que tú eres, no en un personaje de tranquilidad, de ficción; tú no eres nada de eso. Tú eres el Ser, lo que está observando ahí; pero a veces observas un instrumento deteriorado, roto por todas las vicisitudes y experiencias de la vida, no pasa nada. Observa, no pasa nada, eso te enseña; si no somos capaces de aprender por conciencia, por observación, lo tendremos que aprender por ese medio tan radical que utiliza la Vida cuando no le queda otra: el sufrimiento. El Yoga constantemente nos recuerda cual es la vía para hacer innecesario el sufrimiento: seguir la senda del conocimiento de nosotros mismos en profundidad erigiéndolo en nuestro propósito de vida. Esto es lo que hay, este es el ego con sus tendencias. El ego vive del tener, el Ser necesita ser, entonces a qué jugamos a tener o a ser. ¿Puedo elegir? Yo elijo ser, me han dicho que el Ser libera, sí, pero, ¿Estoy en disposición de elegir algo o estoy sometido al tener? ¿Toda mi energía está en el tener? ¿Tengo energía disponible para situarme en el Ser? Tengo que ir generando una energía que haga posible conectar con el Ser y no esté tan fijada en la personalidad y entonces esté sufriendo. Cualquier trabajo yóguico busca eso, que poco a poco nos vayamos disponiendo energéticamente para estar más enteros y concentrados en lo que somos. Porque esto es una cuestión energética, no es cuestión de que yo me crea algo. Creerte algo no sirve, ya nos hemos creído muchas cosas e historias. La creencia como tal no garantiza un funcionamiento correcto en la vida puesto que en situaciones complicadas salta el automático y no sirve. Es como si un cristal cree ser una roca; da igual, cuando le lancen una piedra se hará añicos. Tendrá que convertirse en roca o en cristal antibalas para no ser afectado por la piedra. ¿Confías en la vida? ¿Quién es capaz de confiar en la vida? El que ha puesto esa energía en orden dentro y es capaz de darse cuenta que lo que va apareciendo en su vida es magia y hace posible que todo pueda ser apreciado, disfrutado, vivido plenamente. Antes me decía una mujer, la felicidad es disfrutar de las cosas pequeñas; sí pero, para disfrutar tiene que estar la conciencia dándose cuenta, porque si no es así, yo no disfruto, me meto en la película, en el personaje de siempre, en la mecanicidad habitual. Para disfrutar tengo que estar presente, tiene que haber una energía que me permita darme cuenta. El Yoga no es más que el camino de la conciencia, de darme cuenta. Dices "estoy hecho polvo", esa chica que de pronto dijo eso de su padre, por qué no se permitía decir eso, cuando quizás su padre le había hecho la vida imposible. ¿Yo estoy bien de verdad o me estoy creyendo una película de que estoy bien y estoy fatal? El Yoga te tiene que dar sinceridad, coherencia, honestidad, si no estás en una película de yoguis a cada cual más dulce, más amable; pero más falso. Si no aprendes por conciencia aprendes por sufrimiento; y el sufrimiento va a estar presente en todas las fases. Aunque exista mucha conciencia también existe sufrimiento porque de lo contrario no estaríamos aquí, es como que la vida para seguir desarrollándose necesita de ese elemento también. ¿Me queréis hacer alguna pregunta? Si me hacéis alguna pregunta puedo seguir hablando, porque a mí me cuesta mucho hablar. A este ego que a veces ha estado identificado con esa falta de valor, identificado con lo que iba a decir no era útil, a ese ego parece que le cuesta hablar. Parece mentira, pero la vida me ha puesto en esta tesitura de tener que hablar. Una compañera pregunta que si puedo hablar de lo que ocurre cuando el ego está al servicio del Ser. Más que el ego, sería la personalidad; el ego es el personaje generado por la identificación; el falso yo nunca puede ponerse al servicio del verdadero Yo. La personalidad cuando está al servicio del Ser colabora con él y se convierte en instrumento. Siguiendo con el ejemplo del bolígrafo de antes, pero ahora el bolígrafo no va a hacer fuerza para hacer lo que él quiere, imaginar antes el bolígrafo que estaba haciendo fuerza para llevar la mano. Ahora el bolígrafo se entrega a la mano, entonces el bolígrafo simplemente hace caligrafía, porque la mano, esa mano divina que somos todos, en realidad hace caligrafía, lo que pasa es que "Dios escribe derecho con renglones torcidos", así el instrumento se deja llevar, entonces estás utilizando sus poderes. Esto, llevaría a otra charla, el sello que tenemos cada uno. El amigo Rudra me invitó a un seminario sobre la pasión dominante de cada personalidad. Ahí descubrí que cada personalidad trae unas peculiaridades, un sello característico y existen nueve tipos básicos que compartimos entre las diferentes personas que habitamos el planeta. Ello me permitió identificar con mayor claridad al personaje egoico; porque si descubro cosas que yo vivía como mías, como propias, resulta que las puedo reconocer en otro y luego en otro. Al hacerme más consciente y conocedor del personaje, ese personaje que antes salía de una forma mecánica e impulsiva ahora lo tengo más vigilado, me doy más cuenta de él, otra cosa es lo que pueda dominar, pero al menos ya me empiezo a dar más cuenta. Cuando una persona tiene una propensión a negativizarlo todo: "nadie me escucha, no valgo para nada, qué mal estoy..." entonces... te das cuenta y cuando aparece eso, lo pillas al vuelo, y dices y sientes, aquí está la víctima de siempre. Porque la conciencia hace eso, se da cuenta, es capaz de identificar eso. Esto es importante porque no es lo mismo una ira sin identificar que una ira identificada y observada. Por ejemplo, vengo a Mungia, no hay ninguna señal, veo casas pero no sé si es Mungia o Gernika, pero veo una señal que pone Mungia y ya estoy ubicado, ya me ha dado una información valiosa. Si tengo una ira vigilada, puedo darme cuenta, entonces esa ira no es la misma, tiene un aditivo especial, la conciencia, es diferente a la ira que me mantiene sumergido en ella sin poder mirarla. Ocurre lo mismo con otros aspectos, como por ejemplo con un orgullo no observado; desde la conciencia puedo hacer un juego perverso, convertir el orgullo en humildad, ¡ya la hemos liado!, como el orgullo no está bien visto en algunos ámbitos, me hago el humilde, pero por dentro ¿qué?, sigo dándole de comer al bicho. Nuestro ego se puede poner cualquier disfraz para cubrir su necesidad de ‘ser’ algo o alguien. Por ello es muy interesante el conocimiento de los tipos de personalidad y sus peculiaridades, para poder desenmascararlo. Un compañero pregunta que si el Hatha Yoga es el Yoga físico, el Yoga de las posturas ¿Cuál tiene que ver menos con la meditación? Kalki: Están completamente conectados, lo que pasa es que el Hatha Yoga toma por base el cuerpo físico, y la meditación toma por base el Ser. En el Hatha Yoga su campamento base y su foco de atención es el cuerpo, es la base operativa, pero ¿Quién va a operar en el cuerpo? La Conciencia, porque tenemos que poner presencia, enfocar la atención, desarrollar la sensibilidad. En el Hatha Yoga se va ganando flexibilidad, elasticidad, destreza, pero sobre todo conciencia corporal; yo ahora siento mejor mi cuerpo, y ese sentir mejor mi cuerpo quiere decir que la Conciencia baja al cuerpo con mucha más calidad y capacidad. El Hatha Yoga se puede vulgarizar haciendo de él un mero acto físico, pero también podemos elevarlo a los altares poniendo presencia a raudales. Además puede ser muy eficaz para las personas que están muy distorsionadas a nivel mental o psicológico; les baja a la tierra. Y el cuerpo es más majooo..., no dice nada, no se complica; "me duele, me duele, tengo frío, tengo frío", es muy llano y claro en su proceder. El cuerpo físico te habla con las sensaciones, entonces el Hatha Yoga es el Yoga de las sensaciones, de estar mucho en la naturaleza física, en la tierra; entonces los que tienen esa tendencia pueden utilizar el Hatha Yoga, no tiene por qué ser para todos. Quizás otras personas tienen que poner el acento en el análisis, la reflexión en vez de la flexión, en el Gñana Yoga; pero, así y todo que no se olviden del cuerpo. El Hatha yogui es un tipo templado porque también templa su naturaleza emocional cuando pone en orden la respiración y a través de ella produce muchos efectos en su sistema nervioso. Conoce también a su mente, porque se ha dado cuenta que para dominar la respiración su mente tiene que estar ahí. En el cuerpo se integran todos los elementos que configuran al individuo; están todos imbricados. El Hatha Yoga es maravilloso, pero sobre todo si se practica. Me he dado cuenta en todos estos años de Hatha Yoga, que las cosas más sencillas son las más productivas. Os voy a decir, ahora desde un sano orgullo, que simplemente haciendo una respiración completa, noto que la energía se me va al sahasrara chakra. Tengo días, no siempre, pero a veces hago unas cuantas respiraciones completas y lo noto. Esto lo cuento para que valoremos el Hatha Yoga, no hago respiraciones complicadas, hago sólo respiraciones completas, pero después de veinte años trabajando, no os quiero engañar. No voy buscando que salga eso, pero cuando sale eso, noto un bienestar increíble, haciendo respiración completa (abdominal, costal y pectoral; pectoral, costal y abdominal) muy presente, muy presente, muy presente. Es Hatha Yoga amigo, Hatha Yoga ‘vulgar’ y me produce esa sensación placentera. Porque ahora existen muchas cosas, pero quizás lo que nos falta no son técnicas, quizás nos sobran técnicas y conocimientos, falta la formación, el dedicar una vida a algo, aunque sea a la respiración completa. Yo me aprovecho de lo siguiente, yo me dedico a esto y cuando estoy en clase hago las asanas y el pranayama con los alumnos. Otros os dedicaréis a otra cosa y habéis adquirido unas destrezas increíbles. Pero a veces no es la cantidad de práctica sino la calidad. Por eso no hay que rebajar el Hatha Yoga. Cuando oigo desvalorizar el Hatha Yoga salta algo dentro de mí. ¿Cómo te atreves a echar por tierra algo que llevo haciendo tantos años y con cariño? He comprobado que no es solamente bueno sino que es transformador, y además no sólo a nivel físico. Una vez estuve con un maestro de Yoga que tenía más de ochenta años y me dije ¡cómo se quedan también los cuerpos de los yoguis! se estropean igual que los demás. Ese maestro entregó su vida y por supuesto su cuerpo a la difusión del Hatha Yoga; porque seguro que diría, he trabajado el cuerpo físico y me ha servido, porque ha servido de base para todo mi trabajo de conciencia y ya es suficiente. Por eso, no vamos a decir que el Hatha Yoga concede inmortalidad o igual sí, porque igual te conecta con lo inmortal de ti mismo. ¿Habíais reparado en esto? No inmortalidad física, te concede inmortalidad porque te conecta con aquello que no cambia en ti. Una compañera pregunta: lo mismo que nos identificamos con el ego en ese sello personal ¿También existen pautas comunes para identificar ese sello personal? Kalki: Sí, existen pautas comunes. Todos los sistemas psicológicos se han encargado de encasillarnos a todos, algunos en nueve tipos, otros en siete, otros en tres constituciones básicas. Siempre existe un aspecto dominante en donde podemos encajar más, aunque al principio parece que no nos identificamos con ninguno o que podamos vernos características de todos. Existe gente que ha dedicado toda una vida a estos asuntos del carácter y han relatado muchas de las pautas que se derivan de los distintos sellos personales. Por ejemplo un carácter orgulloso tenderá a realizar acciones para buscar admiración, a ensalzarse más de la cuenta, a ayudar sin que se lo pidan, etc. Yo ya he identificado algunas conductas ‘curiosas’ en mi forma personal, lo que me permite, no siempre, neutralizarlas a tiempo. Si tenéis interés en conocer todo esto, ahí están todos los sistemas psicológicos. Otra compañera pregunta: me refiero cuando el ego está al servicio del Ser, entonces ahí el ego se da cuenta, que tiene un sello personal a lo que ha venido, lo que te toca, ese fin, lo que a través de la vida tienes como función, si existe ahí unas pautas comunes. Kalki: No lo sé, no identifico bien tu pregunta pero a ver si lo que te digo sirve de respuesta. La personalidad cuando se hace instrumento de lo superior no pierde sus tendencias, su sello característico, pero sí que cambian sus modos, sus móviles; porque ahora está insuflada por una energía diferente. La persona que sea amable, puede ser amable desde lo educativo, desde lo que se le ha enseñado en casa o puede ser amable porque de él surge la amabilidad como expresión del Amor que Es. Esa gracia de conectarse con el otro, desde fuera quizás no somos capaces de distinguir una amabilidad de otra, pero en él está todo presente. Cada uno de los tipos, de los sellos no solo limita, también nos da facilidad para manifestarnos de un modo u otro. Por ejemplo, una persona que tenga un carácter fuerte, una persona con determinación, que si hablásemos desde el sistema de los rayos, correspondería al primer rayo, ese carácter (que es la forma de funcionamiento de nuestra personalidad) puede ser utilizado desde la firme voluntad. Entonces esa persona puede dedicarse a tareas que puedan requerir liderazgo, firmeza, marcar rumbos, enfrentar situaciones difíciles. Sin embargo, una persona que sea de un carácter más suave, más amor-sabiduría, quizás tiene que hacer tareas más comprensivas, más dulces, tiene que dar otro acento a su trabajo, y ésta no tiene que pretender hacer el trabajo del otro, tiene que conectar con esa naturaleza. Yo, si soy de este último por ejemplo, no voy a pretender hacer el trabajo que hace el de la voluntad, que es firme, que es duro, que es incluso cabezón; yo tendré que hacer un trabajo diferente, quizá más delicado, más comprensivo, más consolador, más protector. Cada uno tiene que ver su naturaleza que le está marcando, por eso no hay que negar a nuestra naturaleza, nuestra naturaleza es lo mejor que tenemos, es nuestro instrumento idóneo. No podríamos tener otro instrumento mejor para el desarrollo de esta alma que somos; entonces a tope con él, lo que pasa es que tiene que sufrir, producirse en él esta transformación. Una compañera comenta que quizás esto nos podría llevar al planteamiento "como soy así, todo vale", entonces cuándo sería cuestión de limar lo que ves en ti, para que el planteamiento mencionado no sea una excusa para seguir siendo lo mismo. Kalki: Aquí no hay que engañarse; he dicho que cuando esa conciencia, esa energía, esa gracia va creciendo en ti, vas a darte cuenta, es que no vas a aguantar la incoherencia en tu vida, algo no funcionara, puede ser el estómago, el hígado o el callo del pie. Existe una fase de transición cuando uno empieza a meterse en estos mundos del conocimiento propio donde nuestro ego vuelve a taparse más; al reconocer las tendencias egoicas, "este soy yo", como ya sé como soy, ahora construyo el personaje contrario para que no se note como soy. Entonces, la poca conciencia que tengo en ese momento, la estoy utilizando para que no se vea, no se note, aparece así más identificación y es así como nos anclamos en ese tipo psicológico que nos han dicho que somos. Esto es un error y ya te darás cuenta del error. Hablamos de que tú tienes que darte cuenta para que te sirva, para utilizarlo a la hora de manifestarte. El problema que tiene nuestro ego es que no acepta sus límites. De esto, en el Hatha Yoga te das cuenta enseguida, de pronto vas a hacer una postura y aparece la limitación ¿Qué haces con la limitación? Cada uno responde desde su compulsión, uno decidirá luchar; el que es de quejarse empezará a quejarse, el que es perfeccionista a forzar como un loco. La postura ya nos habla de lo que hacemos con los límites, de la gestión y de la digestión. ¿Cómo gestionamos esos límites que han aparecido, los queremos mirar, estar con ellos?, ¿Cómo digerimos esos límites? ¿Cómo digerimos que de pronto compruebe que mi cuerpo esté torpe, anquilosado? Ahora llevamos esto al plano emocional y mental. ¿Cómo digiero que mis emociones estén desquiciadas, revueltas? ¿Cómo digiero mi rabia, mi ira, mi envidia, mis celos? ¿Cómo digiero todo esto cuando lo veo? Ahí está la gracia, que cuando va apareciendo, va comenzando, seas capaz de mirar eso y surja lo que se llama aceptación. El amor es comprensión, colaboración, aceptación y tolerancia, esto lo decimos de carrerilla, ahora vete a la postura y acepta; y al aceptar yo me pongo en mi sitio, y al ponerme en mi sitio, en mi sitio estoy a gusto. Cuando no estoy en mi sitio es cuando no estoy a gusto, no estoy aceptando. En la medida que observo los límites, que estoy con ellos, trabajo con ellos, sea una asana o sea lo que tú te propongas en la vida; ahí va a empezar a producirse una profunda comprensión que viene dada en base a una gracia, a una energía, y de pronto eres capaz de estar ahí. Ya no te importa lo que piensa el vecino, porque hasta entonces, el que es de la imagen estaba haciendo la asana comparándose con los demás. En el trabajo yóguico no solo es psicológico; yo no hago psicología sino psicosofía, psico-sofía, sabiduría del alma, qué chulo que soy eh! El Yoga nos da la sabiduría del alma y desde la sabiduría del alma podemos comprender, y cuando ves los trabajos psicológicos no te parecen ajenos, porque en alguna medida, tú ya los has vivido, quizás no los hayas puesto nombre, quizás no los hayas estructurado, pero tú ya los tenías, los has visto y nadie te ha enseñado. Yo siempre pienso, cómo es posible que alguien escriba un libro magnífico sobre un tema psicológico profundo ¿De dónde le ha venido? Pues... sobre todo de su experiencia y de la observación de sí mismos; por eso los grandes psicólogos y filósofos han tenido que mirarse mucho y poner mucha conciencia en lo que están viendo. Otros han tenido que poner conciencia en la respiración, en el músculo, entonces, esa conciencia está siendo transformada, y por ello es fecunda ¿Por qué? Porque te da un montón de cosas, te enseña, te da datos, entonces puedes escribir algo, si no ¿qué vas a escribir? ¿Copiando lo que ha escrito otro? ¿Habiendo estudiado? También uno puede hacer su propio estudio y hacer una especie de síntesis de todo esto. Cada uno tiene que dar su particular clave, cada uno tiene una nota genuina en este universo, genuina porque no la tiene nadie. Y cuando doy charlas y veo gente y digo, si hay gente que me da veinte vueltas en lo que estoy diciendo, pero por lo que se ve la vida me ha puesto en esta situación y tengo que decir estas cosas. Pero lo tengo que hacer con tranquilidad, reconociendo que muchos de vosotros tenéis unas capacidades impresionantes. Y a veces veo que hay gente muy capaz pero que no pega el salto, lo que falta es ese salto, conecta con esa nota que tú tienes porque tú tienes un poder del carajo. Yo tengo que conectarme con mi nota y desde ahí tengo poder, pero el otro tendrá que conectarse con la suya. Y de esa forma lo que haces es contribuir a que nos enriquezcamos todos. Si yo estoy saliendo con otra nota diferente a la mía esto sería un bodrio, no puede ser. Pero si estoy aportando algo de lo que es un elemento genuino esto sirve a todos de referencia. Por eso las personas siempre pueden ser referencia, siempre hay que considerarnos a todos muy válidos. El tema de las relaciones humanas es muy interesante cuando se pone conciencia en ello, entonces eres capaz de sentir valiosas a todas las personas y puedes hacer ese trabajo de comunicación, de unirte en lo común con el otro y eso ya es de nota. Por eso, este es el esfuerzo que tenemos que hacer cada uno de nosotros, conectarnos con lo genuino a través aquello que puede ser común en todos, es decir los elementos materiales. Porque fíjate; aunque todos los cuerpos tengan dos orejas, dos ojos, una boca...todos son distintos. ¿Qué originalidad tiene el cuerpo?, eso sí, somos diferentes, yo la verdad es que no he visto nunca caras como las vuestras, los elementos son comunes, orejas, ojos y con esos elementos comunes, con elementos materiales, carbono, nitrógeno, oxigeno y de pronto caras diferentes, pero también emociones diferentes. La forma de emocionarme mía no tiene nada que ver con la vuestra. La forma de pensar mía no tiene nada que ver con la vuestra, si es tan desordenada como la mía no tenéis nada que hacer. Pero dentro de ese desorden me voy moviendo y soy capaz de llenar este espacio de tiempo, oye, hacemos lo que podemos. Yo, cuando oigo a Druva hablar, que es tan preciso me encanta y admiro y otro puede no pensar lo mismo, porque cada uno llevamos una historia, pero si hay verdad, eso siempre conecta, Y si en ti existe un cierto despertar eres capaz de trascender las formas, de trascender lo que te gusta y no te gusta, entonces, conectas con eso que es genuino en la otra persona. Porque cuando estás en el ‘me gusta-no me gusta’, en el que ‘lo que ha dicho no me dice nada’, para estar en esa película mejor no salir de casa. Pues muy bien, yo he estado muy a gusto con vosotros, espero que vosotros también hayáis estado a gusto y que sigáis disfrutando de la vida, que hagáis lo que os parezca conveniente y necesario, que no os creáis nada, como dice Madhava; eso sí, trabajar, trabajar y sobre todo "trasubir". Tra-bajar, tra-subir. Es curioso, a mí por ejemplo me dices esto y no me hubiese enterado, como cuando me cuentan algún chiste, soy el último que me entero. Y aquí, de pronto ya he visto "tic", alguien ha saltado. Veis mentes distintas, capacidades de percepción, de recolecta diferentes, es lo curioso y lo bonito. Bueno, muchas gracias, Om Shanti y que seáis felices, hasta la vista.

"Wordl yoga day"
"La alegría de vivir, la alegría de morir"