Blog de Sanatana Dharma

Entendemos la comunicación, como el encuentro en lo común

La boda y la vida

bodaTodo el mundo se divertía y parecía pasarlo bien, había un gran gentío. Cruzó su mirada con la mía, tenía treinta y tantos años, nivel socioeconómico medio-alto, un buen trabajo, buen aspecto, aparentemente sin problemas, lo cierto es que apenas nos conocíamos, salvo una breve conversación de dos minutos auspiciada por amigos comunes. Se acercó a mí y saludó con entusiasmo… al punto me di cuenta de que el alcohol modificaba su mirada y su entonación.
La conversación en su inicio, fue intrascendente, dentro de los límites de la cortesía.

Hola ¿qué tal? Muy bien, ¿y tú?
El intercambio no tardó mucho en adentrarse en terrenos personales y comenzó relatando el abandono sufrido recientemente por parte de su pareja, parecía hondamente afectado y comencé a prestar toda mi atención. Me confesó que había pensado en hacerse daño y que la idea de acabar con todo le parecía balsámica, cuando conducía su coche la imagen de soltar el volante y caer por un precipicio le resultaba atractiva, habló de lo vacía que encontraba su vida y la desorientación vital en la que se hallaba sumido.
Yo escuchaba con profundo respeto mientras sonaba la música, y es que estábamos en plena celebración… de una boda, paradójico ¿verdad? Todos a nuestro alrededor eran ajenos al dolor que acontecía en mi interlocutor.
Hablé poco, excepto unas torpes palabras de consuelo y se marchó algo más aliviado, al menos eso parecía.
¿Cuál es el mecanismo para que un revés, aparentemente superable, desencadene una crisis de tal calibre que haga pensar a alguien en el suicidio?

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¿ Ahora qué vamos a hacer ?...

anciano en lágrimasNos abrió la puerta un hombre de unos 80 años, enjuto y nervudo, aún con evidente recuerdo de lo que debió ser una presencia física imponente y nos invitó a pasar a los fríos profesionales que esperabamos en el descansillo.

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¡Tú eres un místico!

Esta exclamación es lo que escuché, medio en broma medio en serio, hace pocas fechas cuando en un grupo de amigos conversábamos sobre el “paso del tiempo”. MISTICO GANDALFYo contesté: claro que soy un místico, no se puede ser otra cosa, así que me pidieron aclaraciones sobre semejante afirmación.

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La edición de uno mismo

 

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Observar-se

IMG 2887Los aspirantes al yoga tenemos, sobre todo al principio, objetivos muy elevados tales como el amor, el discernimiento, el desapego, la ecuanimidad...

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"Finitud y compromiso"

Debido al ámbito laboral en el que me he desarrollado, he tenido la oportunidad de tener un estrecho contacto con la muerte, el dolor que genera y lo que rodea a este evento transcendente en nuestra vida, y digo oportunidad porque he podido aprender varias cosas de este contacto.

Si hay un efecto que genera el acercamiento a la muerte, ya sea propia o ajena, es que humaniza a quien toca de cerca.

El título de este post está extraído del libro de Javier Oroz Ezcurra, "Finitud y compromiso", que leí hace ya unos veinte años y que a través de la experiencia adquirida fue cobando sentido para mí.

 Dtimeos de las cosas que aprendí en ese tiempo fueron precisamente el significado de la finitud y el compromiso.

Finitud porque uno toma conciencia de su fecha de caducidad, porque delante de sus ojos desfilan fallecidos de toda condición, jóvenes, ancianos, niños, suicidas, muertes violentas, súbitas, accidentes.

 Aunque parezca algo evidente, caí en la cuenta de que todos morimos, algo que queda fuera del rango de conciencia de la mayoría de la sociedad, ya que escapamos de este hecho al que en algún momento deberemos mirar de frente, no queremos hablar de ello, buscamos distracciones para olvidarlo y lo que en otras tradiciones es algo natural, preparar el tránsito, en occidente es algo considerado de "mal gusto".

Hacemos planes para la jubilación, contratamos hipotecas a cuarenta años, posponemos conceptos importante e incluso urgentes, como la familia, la educación de los hijos, la propia salud, la necesidad de detenernos, de contactar con nosotros mismos...

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